Por: Lorenza Mamani
Pongo la olla a hervir
con un brócoli luchando
por sobrevivir.
¡Sigue la guerra!
El terror se ha
apoderado del televisor.
Los niños van caminando
con vestidos tiznados:
Niños de blanco y negro.
¡Sigue la guerra!
Limpio la mesa con saña.
Lavo los últimos vasos sucios.
La radio chilla noticias
de ellos, dicen
que caminan hacia
el sur, mientras sus
pulmones beben arsénico y amianto.
¡Sigue la guerra!
Guardo lo juguetes
de lo niños.
¡Tontuelos! Imaginan ser soldados.
¡Sigue la guerra!
El celular me recluta
y me desfigura
con sus noticias: niños-de-papel
van avanzando entre bombas.
¡Sigue la guerra!
Abro la pila. Me escupe un
poco de agua para la cocina.
Voy pensando:
¿A dónde van los sueños cortados de
ellos, mientras los gobiernos
danzan en el espejismo.?
¡Sigue la guerra!
Leo el último periódico
del viernes:
“Bombas caen en escuela”.
¿Dónde resguardamos sus manitos?
¿Dónde los ocultamos de las balas
-sordas?
¡Sigue la guerra!
Vuelvo a tejer
como Penélope
sin terminar nunca.
¡Sigue la guerra!
Guardo los juguetes.
Mañana hiervo otro brócoli.

Nací en 1990 en la ciudad de Cusco, enfermera de profesión. Actualmente estoy plasmando mis ideas e imaginación en algunos cuentos y poemas.

