Por: Sandra García

En que hay una lucha interna dentro de mi llamada

enfermedad. 

En los que mi cuerpo está en guerra y lucha por vivir. 

En que la propia vulnerabilidad da miedo.

En que la vida no da tregua, 

En que el sistema y el mundo exigen fuerza, adaptación,

funcionalidad y

además, alegría para vivir.

En los que no hay cobijo para el dolor físico y emocional.

Y entonces las batallas se hacen invisibles en lo público, 

visibles en lo privado,

como aquellas violencias que no se pudieron nombrar.

En que decir “ya no puedo, “ya no quiero”, se vale

y eso no significa que no me ame.

En que la necesidad de parar es inminente

y poner a mi enojo y mi hartazgo sobre la mesa,

se vuelve un acto revolucionario,

de amor y rescate hacia mí misma.

En que el despertar cada día es un signo

de enorme valentía y amor propio. 

En que las palabras fe y esperanza,

son estandartes.

En los que sigue habiendo espacio para los sueños

a la espera de ser cumplidos.

En que escucharme, mirarme y cuidarme, es lo mejor

que puedo hacer.

En que validar mi experiencia es amarme…

Soy psicóloga clínica, psicoterapeuta y sexóloga, He colaborado como coautora en escritos académicos en los que hablamos sobre temas de sexualidad. Actualmente escribo desde lo personal y lo privado, como un camino de reconstrucción y sanación.

Buscar en Histórikas

Publicaciones recientes