Por: Ana Gabriela Morales Rios
Refúgiate, niña, en mi abrazo
de historias y raíces.
Cíñete, brote, a mi regazo
trazo de luna creciente.
Hala lala layya…
Te cantaré y te contaré cómo has sido forjada
con semillas, pétalos y corolas,
cómo es que de materia cósmica fuiste creada,
y lava y sangre recorren tus venas.
Agita tus alas como una paloma
No te encontrarán en fosas ni escombros,
no en el extravío — en la nadez —
no te hallarán en cenizas — en rescoldos —
no en el espanto/estruendo/ahogo/padecer.
ve y grita bien alto a todos tus queridos
Volarás, niña, en tu parvada,
— sobre el río Bravo o el Mediterráneo —
plena, en libertad y acompañada,
corazones en goce, bullicioso aleteo
como colmena — de miel colmada.
diles que las pesadillas siempre se acaban…[i]
[i] Hala lala layya / Canción de cuna, tradición oral de las abuelas palestinas, legado en vías de desaparición.

Nací en Chihuahua y actualmente radico en la Ciudad de México. Soy psicóloga y amo pasar mis días entre relatos, estímulos sensoriales, ternura y noches de lluvia. Mis escritos se han publicado en proyectos digitales e impresos como Editorial Elementum, Infinita Editorial, Penumbria, Especulativas, LeSVOZ, Musas Muertas Consejo Editorial, Editorial Libros de nadie y otros.

