Por: Vanessa B. Lizárraga Juárez Siempre he pensando que mi paraíso tiene que venir con una biblioteca incluida, libros muy antiguos como aquellos que tenían acceso restringido en la universidad. Dos amores míos: libros y cosas antiguas. ¿Cómo nació mi amor por la lectura? Creo es una mezcla de factores, mi padre era un ávido
Por: Azucena Robledo Cuando leí la convocatoria me quedé pensando al respecto y comencé a activar mi memoria para encontrar el punto exacto dónde los libros se convirtieron en una parte inseparable de mi vida. Recordé mis 20´s y lecturas compartidas con amigos y amigas, las épocas de prepa en las qué me iba de
Por: Alejandra Villegas Valles Podrán imaginar que lo que una mujer persigue es siempre el éxito, un puesto de poder, o el convencionalismo que la reduce a tener hijos y atender a un hombre para el que nunca será suficiente. Cuando era niña, los libros no eran comunes en casa. Lo que sí había era
Por: Margarita Rivero Cada quincena, en cuanto cobra su sueldo, papá pasaba a la librería y escogía algo para mí. —Rómulo, cuando te mueras te pondremos como almohada todos los libros que le compras a esa chiquita —decía mi abuela, más por decir algo que por regañarlo verdaderamente. En sus adentros, intuía el beneficio de
Por: Natyeli Montiel Ellos, los libros Esto puede sonar a una historia trillada, donde después de un encuentro, todo cobra sentido. Sin embargo, nosotros somos libros, estamos hechos de papel, o sea que somos objetos y no andamos buscando el sentido de las cosas. Lo cierto es que tenemos voz. Nuestra voz cambia según la
Por: Gloria Cenobio Rodríguez La lectura en mi vida se conformó para llenar las horas vacías en el salón de la secundaria. Mi amiga Blanca traía una grabadora para escuchar música, pero eso duró poco. Lo que hacíamos era ponernos a leer los cuentos de Horacio Quiroga La gallina degollada, El almohadón de plumas, La
Por: Laura Landázuri Siempre que hablo sobre mi experiencia lectora digo que no tuve acceso a los libros hasta ya estando en la preparatoria; sin embargo, sí que estuve acompañada por muchísimas narraciones orales: de mi mamá, de mi abuelita, de mis amigos del colegio, de maestras y vecinos. Mi mamá siempre me contaba cuentos
Por: Irais Vazquez A la sombra de un pirul, un montón de niños y niñas abandonan la realidad del mundo para sumergirse en la fascinante utopía de la imaginación. De una vieja vitrina de latón han hecho una estufa de mentiras, con repisas para los platitos de plástico y las cucharas desechables reutilizadas. Una lámina
Por: Susana del Ángel Gracias a mi madre, poseo registros entrañables de mi pasado. Hay un audio en casette en el que narro un cuento que creé sobre el conejito que lleva en una canasta unas zanahorias y le dice a otro que está a la orilla del río que lo acompañe. Yo estaba mirando
Por: Sandra Orsatti Cuando cierro el libro, mi nieta ya está medio dormida. Tiene una mano apoyada sobre la tapa gastada de Mujercitas, como si temiera que las hermanas March se le escaparan durante la noche. Yo la miro un rato antes de apagar la luz. Siempre me pasa lo mismo al terminarlo: me queda
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