Por: Sara Montaño Escobar
Mira allá: ahí había un niño. Un niño que tenía un beso en la mejilla. Una estrella acurrucada en el centro del corazón. El niño no conocía el mundo. Pero su mamá se parecía a eso que se llama infinito. Escucharon hablar de la guerra. Se encerraron en sus casas. No hablaron del tema para no invocar el presagio de otras tierras. La guerra ya no fue rumor, fue rugido, explosión, ruinas, carencia, sequía.
La guerra era el centro. La mamá acurrucó al niño. Dijo: yo protegeré tu estrella. El niño suspiró. El niño jugó como antes. Soñó en mares y cuerdas elevándose por encima de su cabeza. El niño no miró hacia el cielo. El niño no miró que la estrella de su pecho explotó en la luz de la muerte. Si la estrella de mi hijo no existe ¿existe Dios?, dijo la madre y fue solo una mujer con los ojos elevados hacia el vacío.

Soy Sara Montaño Escobar. Soy una poeta ecuatoriana radicada en Corrientes, Argentina. Tengo una licenciatura en psicología general y una maestría en literatura. Publiqué cuatro poemarios. He publicado cuentos y poemas en varias revistas y en antologías nacionales e internacionales. Obtuve varios premios en poesía y narrativa. Mis poemas se han traducido al euskera y al italiano. Coordiné varios performances teatrales. Mis cuentos se enfocan en el género del terror.

