Por: Moon

La carrera de mi elección me convirtió en una mujer que debía y tenía que leer diferentes textos para así entender las realidades sociales. Sin embargo, la profesionalización de las mujeres en estos tiempos y a pesar de los avances y transformaciones aún sigue siendo subestimada, excluida, ocultada, incluso señalada.

En la academia, las estadísticas siguen siendo bajas en cuanto a las mujeres que se dedican a la  investigación científica.  De hecho, muchas han sufrido de violencia académica  y los agresores que son hombres, aprovechados del poder  que el sistema les otorga, violentamente castran las formas de como escriben las mujeres, y eso, es lo que  justamente  a mí me  pasó en algún momento.

En el abrupto trato de camino a una profesionalización, existía  ya un desánimo que había bloqueado todo tipo de ambición por plasmar una letra en la hoja y el deseo de no volver a leer una línea que condujera mis metas hacia los saberes. Un gran agobio invadió mis sentidos pues no había una sola cosa que pudiera desbloquear mis ánimos para retomar la lectura y escribir una línea “favorable”.

En cierta ocasión y con apresurado tiempo, haciendo una revisión en las redes sociales, un cartelito en color morado con tremendo título, en mayúsculas y  entrecomilladas apareció a la vista, leí cuidadosamente, invitaba a mujeres a la creación literaria,  con mucho desánimo de días por la rigidez absurda de la  llamada academia, me pareció atractiva la invitación y me inscribí,  llegué con temores, pero cada miércoles que era el día del taller me sorprendía el  conocer los sentires y saberes de distintas mujeres  con sus  aguerridas posturas, con tan sensibles opiniones, enfáticas reflexiones, precisas ideas, profundas emociones, palabras cálidas y su contagioso entusiasmo, sus intervenciones me hacían aprender cada vez más.

En ese  taller literario encontré un espacio seguro, donde la empatía, la solidaridad, y el entusiasmo colectivo inyectaba una necesidad inmediata de leer y escribir, forzándonos sanamente a compartir historias, emociones, frustraciones y dolores que  se han atravesado  en la vida. Purgando fantasmas que persiguen cada momento vivido, una catarsis a partir de la literatura y la escritura.

Las mujeres de dicho espacio no son solo compañeras, sino mujeres que han permitido se visibilice una parte de lo que son, lo vivido ha sido de mucho simbolismo para entender las condiciones de cada mujer en distintos contextos, pero en un rol que las envuelve en una sola hermandad, son muchas historias posicionadas en un solo entendimiento y en un abrazo a partir de las emociones que acompañan cada palabra.

Compartir historias tan impactantes, ha provocado en mí una mirada diferente hacia la literatura, la lectura, la escritura y la visión que tengo de mis iguales: las mujeres.

Saber que existen mujeres conductoras que proyectan a partir de estos espacios literarios  la capacidad de cambiar vidas es muy grato y despierta una gran admiración a ellas que se convierten en mentoras, mujeres con cualidades de paciencia, tolerancia, gran humanidad y un infinito amor hacia lo que hacen, mujeres que se resisten a la absorción de un sistema que las obliga a rendirse para explorar el aprendizaje formal  por todos los roles que desarrollan y que las sumerge en cansancio, esas mujeres, son realmente valiosas.

Leer, escuchar, escribir, son condiciones que se vuelven motores para continuar, para caminar. Nunca supe por qué o cómo encontré aquella invitación, quizás el destino, pero lo único que da consuelo a mis cuestionamientos es que sin duda ha sido la más grata casualidad.

Moon es licenciada en sociología y maestra en desarrollo Humano y social, estudiante del doctorado en ciencias sociales, y docente. Se caracteriza por tener alto compromiso, sus enfoques siempre se dirigen a la convergencia de ideas, reflexión, análisis y crítica. Le motiva seguir preparándose, su gran pasión son las ciencias sociales. Le gusta escribir y que sus letras cobren voces reivindicando a las mujeres, su prioridad es su familia y su meta de vida: vivir en dignidad, honor, honestidad y ser feliz al lado de quien ama.